Estrellas de SN: Antonio Muñoz Hernández (II Parte y Final).

De sus largos jonrones, con madera y aluminio, mucho se pudiera decir y enumerarse varios kilométricos vuelacercas. Aquí hemos mencionado algunos de ellos. Quisiera mencionar uno que con bate de madera le dio al estelar capitalino Walfrido Ruíz. Según testigos el batazo fue tan largo que luego de un violento bounce en el graderío del jardín derecho del Latino cayó en un placer ubicado en la calle Consejero Arango, muy próximo a la Fábrica de envases para tabacos. En la Selectiva del 76, según testigos y prensa de la época, dio uno con bases llenas, contra Eduardo Terry en el vetusto Palmar de Junco, entre center y right a 450 o 460 pies, pues cayó en una casa del otro lado de la calle. En la ciudad nipona de Yokohama en el tercer y último partido preparatorio para el Mundial celebrado en Japón dio un estacazo que dio en la pizarra eléctrica. 

Ya con el aluminio, en la Selectiva de 1985, le despachó una línea descomunal a Ángel Leocadio Díaz, la bola se fue por un lado del asta de la bandera del estadio 5 de Septiembre de Cienfuegos y sobrepasó como un proyectil el techo del graderío entre right y center, específicamente entre los dos primeros travesaños de la torre de alumbrado que está situada encima del techo y cayó en la calle entre 520 y 550 pies de distancia del home. Días antes, el 13 de marzo, había dado uno similar contra el pinareño Domingo Ordaz, bien cargado al right field que cayó en la calle. Así dio varios en ese estadio en los 80. Los tres del 24 de marzo de 1979 fueron también gigantescos, ya que dos de ellos sobrepasaron el alero del jardín derecho del Guillermón Moncada y uno lo despachó por el mismo centro, que impactó con un pequeño bosque que hay detrás del estadio por esa zona, de lo contrario, hubiera caído cerca de la pista del Rekortán. El último de sus cuadrangulares en el Mundial de 1984 fue de espanto, por el mismo center field del Latino, la puso en la segunda sección de gradas de esa distante zona del graderío.

También le vi dar varios jonrones bien largos por el left field, a veces con un brazo, tanta era su poder al bate. Así dio uno en la cita mundialista de La Habana. En la Selectiva de 1983 le dio un señor jonronazo al astro Rogelio García, la bola rechinó contra la pizarra del Capitán San Luis y eso que jugó con fiebre alta y fuertes dolores en una de sus piernas que obligaron a inyectarle duralgina antes de comenzar el partido. Esa noche también hizo un gran fildeo en primera base al fildear un short bounce por tiro de Pedro Jova desde el hueco entre tercera y short que selló un espectacular y clave doble play. Hay que destacar que con el transcurso de los años mejoró mucho su defensa en la primera almohadilla, no era segundo de nadie.

Fue muy temido por los lanzadores contrarios, tanto derechos como zurdos, cubanos y extranjeros, no por gusto lidereó tantas veces los boletos, incluidos los intencionales. Estuvo dotado de buen tacto para slugger, fue buen discriminador de lanzamientos y durante años fue el tercer bate de los equipos donde militó. Tampoco fue lento a pesar de su corpulencia, ahí están como testigos sus más de 300 dobles y buena cantidad de triples conectados.

A pesar de no ser un pelotero rápido y espectacular por sus características físicas y atléticas –como Rey Vicente Anglada y Víctor Mesa- fue muy explosivo en su desempeño a la defensa y a la ofensiva, se hacía notar durante todo el partido de pelota, siempre corriendo, animando de un lugar a otro. Disfrutaba mucho sus jonrones cuando le daba la vuelta al cuadro, le daba mucho ánimo a sus compañeros, levantaba las gradas con sus puños cerrados en alto agitando sus fuertes brazos frenéticamente. Era un estimulo constante para sus lanzadores, parecía tener una postura paternal aconsejándolos durante los juegos.

En la arena internacional además de los tres jonrones que le disparó a Puerto Rico en un partido de los Centroamericanos de Medellín y a Colombia en el Mundial del 80 en otras dos ocasiones repitió esa hazaña. La primera fue el 20 de octubre de 1977, contra Panamá en tierras istmeñas en un tope contra la selección nacional de ese país, la otra, el 23 de junio de 1980 en una gira amistosa por Nicaragua contra el equipo nacional nica en partido efectuado en el estadio “Roberto Clemente” de la ciudad de Masaya. Fueron tres jonrones consecutivos, dos por el center y uno cargado al left en las primera, segunda y quinta entradas. Los dos primeros contra el abridor zurdo Andrés Torres y el último contra el relevista Ricardo Dolmos. El que dio cargado al jardín izquierdo dio contra la pizarra a unos 420 pies, mientras que los dos restantes cayeron en la calle. Con esos batazos impulsó 7 carreras.

En 1980 comenzó a jugar en representación de la provincia de Cienfuegos, donde vivía desde el 78, lo que despertó la antipatía injustificada de algunos espirituanos, pues los seguía representando en las Selectivas y en el equipo Cuba. Llegaron al extremo de no elegirlo entre los deportistas más destacados de la provincia en ese año cuando había sido seleccionado uno de los 10 atletas más sobresalientes del país. El 8 de mayo de ese año conectó su hit número mil frente al zurdo Fidencio Serrano en el estadio Van Troi de la ciudad de Guantánamo, para convertirse en el décimo tercer bateador que llegaba a esa cifra en 3300 veces al bate y con average histórico de 303.

Entre 1979 y 1985 se discutió sobre quien fue más completo como bateador, Muñoz o Casanova. En lo personal considero más grande como bateador al ídolo villareño, los números a pesar de la madera y bola muerta que enfrentó mucho tiempo no engañan, aunque Casanova fue un pelotero más completo por su versatilidad a la defensa y su velocidad en el corrido de las bases. Muñoz demostró más poder, acaparó mayor cantidad de lideratos ofensivos y fue más respetado por los pitchers que El Señor Pelotero durante las temporadas que coincidieron y eso que Muñoz formaba parte de una tanda ofensiva muy temible sobre todo en Selectivas en la que sobresalía con luz propia. Creo que sluggers de grandes promedios solo han sido ellos dos y Armando Capiró, Orestes Kindelán y Omar Linares.

En las Selectivas de 1981 y 1983 fue seleccionado el jugador más valioso, por haber sido la máxima figura ofensiva al acaparar ocho y siete departamentos respectivamente y estar a punto de lograr la triple corona de bateo. En ambas ocasiones quedó segundo en average a escasos puntos del líder, sobre todo en la del 83 en que promedió .347, mientras que el puntero, Gerardo Simón, para .350. En esa Selectiva se llevó sensacionalmente el liderato en jonrones en su última comparecencia al dar un tremendo batazo por la banda contraria frente las ofertas del capitalino Ángel Leocadio Díaz y romper el empate a 13 que tenía con su sempiterno rival Pedro José Rodríguez, quien tenía 32 veces al bate menos que Muñoz.

En 1985 se granjeó de la prensa especializada el epíteto de “Hombre de las mil hazañas”, pues en la Selectiva de ese año, en el Latinoamericano, la noche del jueves 11 de abril, llegó a las 1000 anotadas. En la del año anterior, el 13 de marzo, en el primer inning del juego efectuado contra Matanzas en el Victoria de Girón yumurino, había llegado al millar de impulsadas al conectar un doble y hacía varias temporadas que superaba esa cifra de tres dígitos en hits y las bases por bolas desde la Selectiva del 82, unido a que se acercaba a los 300 dobles y cuadrangulares. En este último departamento era amenazada seriamente su primacía histórica -e incluso no ser el primero en dar 300- por los 276 de Cheíto, a solo 15 de Muñoz y con seis años y temporadas menos que El Gigante del Escambray. La injusta sanción que alejó del beisbol a su compañero de equipo hizo posible que Muñoz siguiera en su reinado mucho más tiempo. El tercer centenar de dobles lo completó en la Nacional 86-87, primero en llegar a esa cifra, así fue también con los 350 jonrones y dobles y las 1500 bases por bolas. A su gran performance nacional se le agregó durante la Serie 1987-1988 lo que había rendido en la Serie de Los Diez Millones de 1970.

El año que más me impresionó fue en el torneo selectivo de 1989, pues reverdeció laureles, y de qué forma, cuando ya pocos le daban posibilidades de lograr un rendimiento como el que tenía años atrás o como el que en ese momento mantenían figuras del bateo de la talla de Omar Linares y Orestes Kindelán, entre otros. La realidad fue otra pues El Gigante del Escambray con sus 40 años a cuestas quedó entre los diez primeros bateadores con astronómico promedio de .361, sublíder en impulsadas con 62, solo superado por el fenómeno de ese año, su compañero de equipo Eddy Rojas. También fue el segundo en slugging con un fantástico .707, aventajado estrechamente por los .713 de su compadre Víctor Mesa.

Le dio jonrones a estelares del momento como Lázaro Valle (a una recta de 143 kilómetros por hora que provocó el delirio en el Sandino de Santa Clara y sirvió para empujar tres carreras), el zurdo Omar Ajete y Domingo Ordaz. Fue el quinto en jonrones conectados con 18, de los cuales 14 fueron halados para su mano, por el jardín derecho, y 4 por el center, lo que denota lo rápido que aún sacaba el bate. En cuadrangulares solo fue aventajado por los 25 de Eddy Rojas, los 20 de Kindelán y Alejo O´Reilly, y los 19 de Romelio Martínez. Muñoz logró su cifra en menos comparecencias que algunos de los toleteros mencionados. Solo se ponchó en 29 oportunidades. Fue el cuarto con mejor porcentaje de carreras producidas por comparecencias al bate y en factor poder con 1,96, y quinto en impulsar la carrera del empate o de la victoria.

Todo ello le valió para ser un factor fundamental en la sensacional victoria que alcanzara Las Villas a costa del favorito equipo Ciudad Habana, por cuatro victorias al hilo, dos de ellas en el play off que celebraron. En el primero de esos partidos celebrados en el coloso del Cerro Muñoz, frente a Orlando Duque Hernández, disparó un doble contra la punta de la cerca del paredón que está en el center field con el que remolcó dos carreras y al finalizar el partido dio jonrón decisivo de tres carreras por el right field frente las ofertas del derecho Rafael Gómez Mena.

Esa noche le calló la boca a algunos injustos fanáticos que durante el partido le estuvieron gritando “vieja llorona” en alusión al lamentable incidente que tuviera en el primer juego dominical con el antesalista villaclareño Rafael Orlando Acebey, donde salió a relucir el dolor sufrido por Muñoz a causa de una penosa reacción de ese compañero de equipo. Aquello me extrañó pues Muñoz ha sido uno de los peloteros más queridos, respetados y aplaudidos por la afición capitalina. Hacía mucho tiempo que al Gigante no lo ofendían en el Latino, desde finales de los 70 cuando comenzaba a superar a Agustín Marquetti y le gritaban “Habana campeón, Muñoz Rebollón” como el personaje negativo de la novela Doña Bárbara.

A comienzos de la Selectiva de 1989 anunció su retiro al concluir la misma. Desistió de su propósito no solo por su fenomenal campaña sino por el mar de peticiones de aficionados por correo y otras vías. Fue mucho el clamor popular para que Muñoz alejara su adiós al deporte activo. Entonces agradeció el amor del pueblo y dijo que se retiraría cuando hiciera realidad su sueño de volver a vestir el uniforme de Cuba y llegara a los 2000 hits.

En esa Selectiva fue elegido por decimoséptima y última ocasión miembro de una Selección Todas Estrellas como el mejor primera base. A pesar de su actuación fabulosa, fue el mejor primera base en rendimiento integral de la Selectiva y segundo en la temporada, no fue llamado a integrar el equipo Cuba –ese año por primera vez no se confeccionó una Preselección- sino que fue convocado como parte de una reserva de cinco peloteros que solo participarían en los diferentes torneos y topes que antecedían a la principal competencia del año, la IX Copa Intercontinental en Puerto Rico, para suplir a algún regular por causa de lesión u otro motivo. Muñoz, de manera digna, declinó ser un suplente y por decisión suya no viajó con la selección cubana, prefiriendo participar con el equipo Las Villas en giras y con el equipo Cuba B en un torneo celebrado en las Antillas. Posteriormente, tratando de enmendar un poco la injusticia cometida, fue invitado a la referida Copa Intercontinental como miembro de la delegación cubana.

Atleta caballeroso dentro y fuera del terreno que en Series Nacionales nunca fue expulsado de un juego. En la arena internacional fue expulsado en un partido contra República Dominicana durante los Panamericanos celebrados en Caracas, al perder los estribos con el lanzador Mario Marte, después de varios pelotazos propinados a la tanda criolla, el último a Muñoz, de forma intencional. Con los árbitros siempre se llevó bien y él mismo se cantaba los strikes o los desaprobaba con la cabeza. Célebre fue el día que, en forma de viril protesta, habló por micrófono en medio de una discusión por una errónea decisión arbitral durante un partido celebrado en el estadio 5 de Septiembre durante la Selectiva del 85.

En su última Serie Nacional, la de 1990-1991 llegó a la fabulosa marca de 2000 hits al conectarle tubey entre center y right al zurdo capitalino Roberto Ibáñez, eran las 11:45 pm del 8 de enero en su querido estadio 5 de Septiembre, era su doble 349 y fue en su turno oficial 6614, así fue el segundo en lograr esa hazaña. Como aspecto curioso fue Muñoz el primer pelotero en conectar un hit en ese estadio de Cienfuegos el 9 de enero de 1977.

Al celebrarse su última ceremonia de retiro activo (fue retirado en todos los municipios de Cienfuegos y en todos los estadios del país donde jugó Las Villas hasta esa fecha), una de las más bellas y emotivas jamás celebradas, el sábado 23 de marzo de 1991, cerraba su paso por nuestras Series Nacionales siendo el primero en temporadas y partidos jugados, outs realizados, entradas jugadas, total de lances, doble plays facturados, carreras anotadas, dobles, jonrones, carreras impulsadas, bases por bolas, boletos intencionales, extrabases conectados, bases recorridas, comparecencias al bate y hasta en ponches recibidos. Era segundo en hits conectados después de Wilfredo Sánchez, en flys de sacrificio detrás de Cheíto y en veces al bate, precedido por Marquetti. Era tercero en frecuencia de impulsadas por veces al bate, séptimo en frecuencia de jonrones por veces al bate y en slugging. Además, terminó con magnífico average de 302 si tenemos en cuenta que era un slugger y que sus diez primeros años fue con bate de madera, bola muerta y férreo pitcheo. Así se retiraba quien ya era abuelo desde hacía cuatro años y padre de cinco hijos, uno de 24 años, una de 16, sus jimaguas de 11, uno de 7 y esperaba en pocos meses otro varón. En lo deportivo la mayoría de los liderazgos que legó al retirarse fueron rotos al cabo de varios años, con excepción de los boletos recibidos, incluyendo los intencionales. Pero aún está entre los diez primeros en los departamentos ofensivos y defensivos que encabezaba al momento de su adiós definitivo del juego diario, se dice fácil después de casi dos décadas.

El día de su retiro oficial su antológico número 5 fue retirado de los roster de varios equipos, quedaría como museo, pues ningún jugador de los conjuntos de Cienfuegos, Las Villas (que ya no existe) y del equipo Cuba lo podría utilizar. Sin embargo, he visto con asombro e indignación como algunos jugadores que han militado en la Selección Nacional lo han usado, la culpa no es de ellos, sino de los que lo han permitido.

A ningún otro jugador cubano le han retirado su número del equipo Cuba. Él lo ha seguido usando en sus funciones de entrenador y director de equipos tanto en nuestro país como en el extranjero, así como cuando ha participado en juegos de veteranos. Desde el 2001 y hasta el 2009 estuvo al frente de los colaboradores deportivos cubanos que brindan sus conocimientos en Italia, país donde lo adoran desde sus grandes hazañas como slugger del plantel tricolor en los años 70 y 80. También ha jugado en juegos de veteranos organizados por Víctor Mesa y el del CDR-MININT organizado por el INDER en el 2001, año en que fue seleccionado dentro de la constelación de los 100 deportistas más destacados en nuestro país en la pasada centuria. También jugó el 4 de febrero del 2008 en el Juego de Estrellas veteranas celebrado en Santiago de Cuba. En todos esos momentos Antonio Muñoz ha mostrado que todavía tiene facultades para jugar al béisbol y que presenta el mismo envidiable somatotipo de antaño. Ese que no se borrará de la mente de los aficionados que lo vieron jugar y que hizo que fuera uno de mis tres peloteros favoritos de siempre.

Otros Datos de Interés

– De sus 370 jonrones en Series Nacionales y Selectivas 51 fueron contra lanzadores zurdos y 319 frente a derechos, 199 como home club y 171 como visitador, 155 con las bases limpias y 215 con hombres en circulación, de ellos 9 con bases llenas, detrás de Pedro José Rodríguez con 14, y José Raúl Delgado y Fernando Hernández empatados con 10. El 59 por ciento de sus cuadrangulares fueron con hombres en circulación.

– Al dejar de jugar en 1991 poseía el récord histórico de más veces conectando 2 jonrones en un juego en Series Nacionales con 29, empatado con Pedro José Rodríguez que lidereaba este casillero cuando fue suspendido en 1985, momento en el que le seguía Antonio Muñoz con 23.

– El 52 % fueron contra pitchers de primer nivel en las Series Nacionales que jugó, me refiero a los que hicieron Preselección de Cuba o llegaron a 100 victorias.

– Posee la marca de más jonrones en una entrada para unos Juegos Centroamericanos con 2, compartido con Pedro José Rodríguez. Comparte la marca de hits en una entrada con 3, empatado con Fernando Sánchez y Luis Giraldo Casanova. Comparte el récord de más carreras anotadas en una entrada con 3, empatado con Armando Capiró, Pedro José Rodríguez, Agustín Marquetti, Fernando Sánchez y Luis Giraldo Casanova. Esto fue contra Puerto Rico en el tercer inning del juego celebrado el 16 de julio de 1978 en Medellín.

– Posee el récord de más jonrones conectados en un juego en Centroamericanos, al conectarle 3 a Puerto Rico en 1978, compartido con Pedro José Rodríguez que lo hizo en ese propio juego contra los boricuas. Esto fue el 16 de julio de 1978 en Medellín.

– Posee el récord de más jonrones conectados en un juego en un Campeonato Mundial al conectarle 3 a Colombia el 27 de agosto de 1980 de forma consecutiva entre el cuarto y el sexto inning, en la ciudad de Tokío, compartido con el jugador de Panamá William Proudt, en 1961 y los cubanos Pedro Luis Rodríguez (1988) y Luis Giraldo Casanova (1990).

– Implantó marca de más bases por bolas consecutivas con 7 frente a Industriales los días 20 y 21 de abril de 1977.

– Implantó marca de más bases por bolas consecutivas en un partido con 5 frente a Industriales el 20 de abril de 1977, marca que repitió frente a Matanzas el 13 de abril de 1978.

– Impuso récord de más bases intencionales recibidas en un partido con 3 el 30 de enero de 1971 contra Oriente.

– Es el que más veces fue líder en cuadrangulares en las desaparecidas Series Selectivas con seis coronas y el segundo en Series Nacionales con un total de ocho, detrás de las diez de Lázaro Junco.

– Fue el bateador que más cuadrangulares acumuló en Series Selectivas con 196, al igual que carreras impulsadas.

– Empató el récord nacional en dobles en la Selectiva de 1981 con 26 e impuso en extrabases con 45 en el propio campeonato, ambas marcas ya no están vigentes.

– Fue el máximo acumulador de cuadrangulares en las temporadas de 1974, 1975, 1976, 1980 y 1981. Fue el segundo en jonrones en las temporadas de 1973, 1978 y 1979.

– Es el segundo que más veces ha sido líder en impulsadas en nuestro béisbol con seis (cuatro Selectivas y dos Nacionales), detrás de Pedro José Rodríguez con siete.

– Fue sublíder en jonrones en dos Nacionales (1973 y 1978) y una Selectiva (1978).

– Fue sublíder en impulsadas en una Nacional (1973) y en cinco Selectivas (1975, 1976, 1978, 1985 y 1989).

– Tiene en su poder la segunda mejor marca de más jonrones en un año en la arena internacional con los 23 que dio en 1978, detrás de los 24 que disparó Pedro José Rodríguez ese propio año.

– Fue seleccionado en siete Nacionales y en diez Selectivas en el equipo Todos Estrellas. Fue el Jugador Más Valioso (JMV) en las Nacionales de 1971-1972 y 1973-1974, y en las Selectivas de 1981 y 1983.

– En eventos internacionales fue seleccionado en equipos Todos Estrellas en la Serie de la Amistad de 1974, en los Mundiales de 1978 (JMV), 1980 (JMV), 1984 y 1986, en los tres Centroamericanos que participó, en los Panamericanos de 1979, en las Intercontinentales de 1983 y 1985, Torneos de Haarlem de 1974 y 1978, (JMV), en la Copa José Antonio Huelga de 1983, Torneo de Palm Spring en 1985 y en la Copa Meteoro de 1987, en la que fue designado el JMV, además en varios topes y giras.

– Su último partido en eventos internacionales oficiales fue el 13 de octubre de 1987 vs. Italia en el Latino durante la VIII Copa Intercontinental.

– Participó en nueve Serie de las Estrellas de diferente tipo (1969, 1971, 1972, 1973, 1974, 1977, 1978, 1979 y 1985).

– Estuvo en cuatro Juegos de las Estrellas (1981, 1982, 1983 y 1984). En 1981 y 1982 fue seleccionado el pelotero más popular del país en virtud de la cantidad de votos que acumuló para los Juegos de Estrellas con 90850 y 94822 respectivamente. En la de 1983 solo fue aventajado por Víctor Mesa y en 1985 estuvo también entre los de más votos acumulados.

– Fue seleccionado entre los diez mejores deportistas de su provincia (Las Villas y después Sancti Spíritus y Cienfuegos) en dieciséis ocasiones, de ellas fue el más destacado en cuatro oportunidades.

– Fue seleccionado entre los diez atletas más destacados en nuestro país en 1974 y 1980. En este último año también fue elegido entre los diez atletas más destacados de América Latina.

– Su primer juego en Nacionales fue en el Sandino de Santa Clara vs Matanzas el 4 de enero de 1968.

– El último hit, doble entre left y center field, lo conectó el jueves 7 de febrero de 1991 a la 1:34 de la tarde en conteo de 3 y 2 frente al derecho Julio Estévez del equipo Citricultores en el estadio “Pedro Vera” de Cumanayagüa en su último turno al bate, pues pidió que la dirección del conjunto lo sentara por desear retirarse con un hit, instantes después anotó su última carrera. Fue su juego 1945, último partido jugado.

 

Fuente: Baseballdecuba (Fernando Rodríguez Alvarez; Fragmento del Libro de su autoría: Del Escambray a Tokío.)



~ by eneascod on 22 January, 2011.

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