Decisivo jonrón de Despaigne y pitcheo de Miguel A. dan oro a Cuba.

Finalmente Cuba logró lo que durante ocho años esperó, ganar el título mundial universitario de béisbol en un torneo que exigió el máximo de sus jugadores casualmente a la hora de la despedida.

Y asi fue. Cuba venció 4-3 a su  similar universitario de EEUU en 10 extraordinarias entradas, para dar un triunfo espectacular a la Mayor de las Antillas en el partido decisivo del torneo, y conquistar Cuba un título que no poseía desde el 2002 y que por tres ediciones consecutivas había marchado a las vitrinas de los mismos norteamericanos.

Para más, el triunfo cubano resultó la primera vez desde la implementación de la Regla de Schiller para decidir juegos empatados en extra-innings, que la misma es usada en una final internacional.

Resultó simplemente un excelente partido quizás igual a o muy cercano a aquel  de 1988 en la Copa Mundial de ese año en Parma , Italia, cuando Lourdes Gourriel estremeció a toda Cuba con su cuadrangular ante un fenomenal equipo notrteño de béisbol. Esta vez otros eran los jugadores y otros serían los protagonistas, pero el resultado, a fin de cuentas, seria el mismo.

Sería además el partido final de un torneo en donde ambas selecciones práticamente jugaron de la misma forma – al menos en sus récords de ganados y pedidos – y que se presentaba ideal para la despedida prometiendo la rivalidad acostumbrada entre estos conjuntos, como al final resultó.

Estados Unidos lanzó al montículo al gigante derecho de 6.4” y 215 libras de peso de la Universidad de California (UCLA), Gerrit Cole, y este, con una previa actuación en el torneo ante China Taipei, no lo hizo nada mal completando siete entradas de trabajo con un total de 92 lanzamientos, sin permitir carreras a los antillanos, con dos ponches y un boleto.

Cole en realidad estuvo todos los innings permitiendo al menos un cubano entrar en circulación y hubo entradas en donde logró salir de grandes apuros como en la tercera cuando Cuba conectó tres indiscutibles pero la misma defensa de Cole y un bateo para “double play” del cuarto hombre de Cuba, Alfredo Despaigne, lo hicieron escapar en el mismo.

En la cuarta, Cuba volvió a amenazar colcando hombres en primera y segunda ya con dos outs en la pizarra, pero Cole apeló a su aplomo para dominar al torpedero Borroto en elevado a los jardines. En la quinta, otra vez Despaigne tendría la oportunidad de poner a Cuba delante…pero no lo hizo. Con dos outs, Héctor Olivera disparó sencillo al izquierdo y avanzó a segunda por un “wild pitch”, pero Despaigne falló en elevado a segunda para cerrar la entrada.

En la sexta, la historia volvería a repetirse para los antillanos. Con dos outs, el tercera base Aledmis Díaz y el receptor Frank Camilo Morejón dispararían sencillos, pero Borroto nuevamente falló, esta vez a mano del torpedero norteño.

Sin embargo, para Cole su último inning, el séptimo, resultó uno de los más fáciles en donde solo Leonys Martín entró en circulación por boleto pero fue cogido robando en tercera base.

Pero si Cole lo hacía bien ante Cuba, otro derecho, el cubano Miguel Alfredo González, también trabajaba de manera excelente ante los norteamericanos. MAG había completado las primeras siete entradas con un total de 9 ponches propinados y solo 4 indiscutibles permitidos, para mantener la paridad a cero en el marcador. Pero en la octava, después de elevar a 11 sus ponches en el partido retirando a los dos primeros hombres de EEUU por esa vía, el primer bate y segunda base Drew Maggi – en conteo de 2-1 – le sacudió línea por el “right field” que fue alcanzando altura y tomó categoría de cuadrangular. Estados Unidos ganaba 1-0. MAG terminaría ponchando al último hombre en la entrada para elevar a 12 su cifra en el juego.

Pero la respuesta de Cuba llegaría rápidamente en la parte baja de esa entrada ante el primer relevista norteño, el derecho Noe Ramírez, quien en conteo favorable de 2-1 permitiría jonronazo entre entre “right-center” del cuarto hombre de Cuba, Alfredo Despaigne, para igualar el juego a una. Sería el tercer cuadrangular del jardinero cubano en el torneo y su impulsada número 9.

Pero el juego llegaría empatado a la novena entrada con ambos equipos tratando de anotar al menos la decisiva.

MAG cedió algo en ese inning cuando EEUU colocó hombres en primera y tercera producto de dos indiscutibles, pero el tercera base Jason Esposito – de 3-0 en ese momento en el juego con dos ponches ante MAG – no fue sustituído y este se marchó con su tercer “struck out” del juego y el número 13 de MAG en el partido que salvaba a Cuba. Los nacionales también hiceron lo suyo en la parte baja de la entrada y de manera increíble no pudieron anotar. El receptor Morejón – todo crecido en este torneo – abrió la entrada con doblete entre “left” y “center”, fue sustituído por Lunar para correr en segunda base mientras a continuación el torpedero Borroto recibía pelotazo que colocaba hombres en primera y segunda sin outs. El inning se complicaría más cuando un “passed ball” llevaría estos hombres a tercera y segunda y un boleto a Leonys Martín llenaría las almohadillas. Ante tal situación el mentor norteño decidió cambiar a su lanzador y trajo al relevista zurdo Nick Ramírez a lanzar – 6 pies 3 pulgadas y 225 libras de peso –y este obligó al segunda base Yoilan Cercé a batear para “double play” de receptor a primera base, forzando a Lunar en “home play” y evitando el triunfo de Cuba. Con aún hombres en tercera y segunda, Olivera tuvo otra oportunidad de decidir el juego, pero este falló en elevado al central para cerrar un épico cero para los norteños.

El juego se iba a extra-innings y como reglamento en el torneo se usaría la famosa Regla de Schiller para decidir el mismo.

Estados Unidos comenzaba la décima ante MAG colocando sus dos primeros  hombres en bases, primera y segunda acorde a la Regla mencionada, y estos avanzarían a tercera y segunda por un sacrificio bien ejecutado del jardinero central Bradley, Jr. Cuba respondió dando boleto intencional al designado y cuarto hombre Wright, pero el quinto, Springer, con su roletazo a segunda base empujaba la que daba ventaja mínima a EEUU. Poco después el mismo lanzador Nick  Ramírez empujaba la segunda con indiscutible por dentro del cuadro. EEUU ganaba 3-1. MAG se marcharía después de 9 2/3 de trabajo – realizó un total de 151 lanzamientos – con sus 14 ponches propinados en lo que se puede calificar como un excepcional trabajo que hizo a muchos recordar los 17 ponches que Pedro L. Lazo propinó a otro equipo norteño en 1994 durante unos juegos universitarios. En su relevo llegó el rápido avileño Vladimir García quien terminaría la entrada retirando a Esposito – una vez más – esta vez de segunda a primera.

Lo que sucedería en la parte baja de la décima entrada terminaría añadiendo ribetes de alta magnitud al juego. Los cubanos también abrían el inning colocando sus dos primeros hombres de la alineación en primera y segunda como estipula la Regla de Schiller – Martín y Cercé – , en esa situación Olivera cedió el primer out en “fly” profundo al centro que llevó a Martín hasta tercera base para así dar una nueva oportunidad al jonronero cubano de la noche japonesa, Alfredo Despaigne. El ya consagrado jardinero volvería de manera espectacular a ratificar su extraclase como pelotero y en conteo adverso de 1-0 rechinó una bola contra las gradas del jardín izquierdo para empujar las tres carreras que daban el triunfo a los antillanos de manera espectactular y de paso hacer saltar de locura a todo un banco de Cuba que salió a recibirlo en “home plate” en una de las victorias más reñidas y extraordinarias de equipos cubanos en eventos internacionales de su historia.

Al final, el derecho Vladimir García (1-0) resultaba el ganador del juego con solo un hombre enfrentado en todo el partido, pero las palmas y felicitaciones por el triunfo deben ir – sin objeción alguna – al derecho habanero Miguel Alfredo González por su excelente labor.

El relevista norteño Nick Ramírez (0-1) cargó con el revés que hizo a Estados Unidos marcharse con la medalla de plata del torneo por vez segunda vez en estos eventos mundiales y que rompió la racha de tres títulos norteamericanos en este tipo de ediciones desde el surgimiento de los mismos en el 2002 en Messina, Italia. Estados Unidos, además, con esta final se convirtió en el único equipo que ha avanzado a las mismas en todas las ediciones del evento mundialista.

Al concluir el juego que le permitió a Cuba lograr su segundo campeonato mundial universitario de la historia, el comité organizador del torneo otorgó el premio al Jugador Más Valioso al mismo jardinero cubano Alfredo Despaigne, héroe indiscutible de este triunfo de Cuba con sus dos jonrones y cuatro carreras empujadas del juego final, pero quien además con un excelente torneo durante los seis juegos del mismo ayudó a la causa cubana.

En el otro resultado de la jornada el equipo de casa, Japón, venció al elenco de Corea del Sur 9-0 para alzarse con el tercer lugar del torneo.

Fuente: baseballdecuba (Ray Otero)

~ by eneascod on 7 August, 2010.

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