Cuba pierde de modo insólito ante Holanda.

Thunder Bay (28 de Julio) En uno de los resultados adversos más insólitos de la historia de su béisbol, Cuba perdió este miércoles contra Holanda, 8-9, -con regla Schiller incluida-, en un juego donde llevaba enorme ventaja de siete carreras en el séptimo inning, y así cayó del primer lugar de su grupo clasificatorio al cuarto, pero por suerte con el boleto en el bolsillo para afrontar la fase decisiva del Mundial de Béisbol Juvenil que transcurre en esta ciudad canadiense.

Pareció una broma, pero fue cierto, lo que comenzó a desencadenarse en lo bajo de esa “entrada de la suerte” aunque el colmo de lo inverosímil ocurrió un capítulo más tarde después del repentino descontrol de tres lanzadores que regalaron en ese capítulo nada menos que seis bases por bolas, dos pelotazos y un sencillo.Fue lo justo para que los anaranjados empataran fabricando dos en el séptimo y nada menos que seis carreras en el octavo, algo simple y llanamente inconcebible.

Antes de llegar al desenlace y contándolo desde el principio, Cuba abrió con Yosibel Castillo en la lomita, quien trabajó con total tranquilidad durante seis innings, en faena de siete dispersos hits y cuatro ponches sin más gratuidades.

Mientras tanto sus compañeros al bate hacían racimos de dos, tres y dos, en el primero, segundo y séptimo episodios, ante tres lanzadores holandeses, el último de los cuales Kevin Geestman (1 y 0) había entrado al iniciarse el sexto con pizarra en contra de 0-7 y apostamos que nunca se pudo imaginar que resultaría vencedor.
Luego de Castillo, en el séptimo vino Omar Luis -evidentemente a estirar el brazo- aunque lejos de su forma de cuatro días antes, aceptando en un inning las que no permitió en nueve ante Canadá.

Luego de sumar su octava carrera en lo alto del octavo, vino la debacle en lo bajo del mismo para Cuba, con Rogelio Quesada, Antonio Baró y Yordanis Casanova regalando bolas y mas bolas, contenida por Edialbert Valentín (1 y 1), con un palomón al short que atenuó las angustias cubanas al cierre de ese capítulo.

Pero entonces afloró su eventual mal de buena parte del choque, pero ahora sin ventaja alguna, al dejar de anotar en el noveno y el décimo -ya en vigor la controvertida regla de hombres en primera y segunda sin outs- que los naranjas si aprovecharon agónicamente en su último turno al bate.

Así, faltando un out, y luego de un wild pitch y consecuente base intencional, para bases llenas ya con dos outs, el cuarto en turno, Brennan Nijhoff, logró la cuenta completa y en tres y dos Valentín tiró una bola alta y forzó la decisiva con su primera impulsada del torneo para terminar rocambolesco el partido.

Con ello Holanda obtuvo su mejor resultado histórico en esta categoría juvenil, no sólo por ganarle a Cuba por primera vez, sino por clasificar a la ronda decisiva y -pese a terminar empatado con sus rivales de hoy en saldo de 3 y 2- alcanzar la tercera plaza del Grupo B por encima de los nuestros, caídos al cuarto escaño.

Ahora, irónicamente, el encuentro que muchos esperaban como finalísima del próximo domingo por la discusión del título, se adelantó para el viernes a las 2 de la tarde en el Port Arthur Stadium en unos cuartos de final que se presagian inolvidables.

Ciertamente ha sido un golpe muy duro para los cubanos esta caída de una presumible primera posición de su llave a la cuarta; debiendo enfrentar tempranamente a Estados Unidos, el invicto líder del sector A.
Pero los inventores de este deporte saben como nadie que no hay nada más peligroso que un grande herido, y por lo tanto deben estar preocupados también por el inesperado desenlace del grupo opuesto. Es ahora el momento de decir, para concluir, que en el terreno de lo muy subjetivo pudiera repetirse otra novela fantástica, pues aunque quizás no muchos no lo recuerden, hace cuatro años en Sancti Spíritus, sucedió exactamente lo mismo pero al revés:

Cuba había ganado invicta su ronda, y Estados Unidos jugado horrible en la suya con el mismo saldo de ahora los criollos, por lo que debieron enfrentarse en el cruce de cuartos.

El resultado fue fatídico para los antillanos en su propia casa, pues un gran pitcher -el derecho Blake Beaven-, los blanqueó 4-0 en una actuación casi perfecta, aunque luego los norteños cayeron por el oro ante Corea.

Obviamente, los cubanos deberán crecerse -sobre todo en lo psíquico- para sobrepasar este indudable descalabro, pero todos los ingredientes están dados para la reedición de la película y hay un pitcher enorme disponible, el zurdo Omar Luis –curiosamente espirituano-, para tratar de sacarse la espinita.
La suerte está echada para ambos.

Fuente: baseballdecuba (Jesús Suárez)

~ by eneascod on 28 July, 2010.

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