El pelotero cubano.

Hoy quisiera escribir sobre un tema que me parece tanto obvio como inaceptable y el cual a pesar de ser pan de cada día dentro de cierta innegable y casi ficticia realidad, no deja de asombrarme e indignarme aun sin ser yo la victima directa.

El tema no es otro que la realidad de los deportistas cubanos, léase bien que no deseo profundizar en la crisis que atraviesa nuestro deporte en general ni evaluar resultados o lanzar predicciones, eso es materia de otro escrito, yo solo intento traer a discusión algo de corte más humano, más realista, más susceptible de injusticias.

De hecho, sin pecar de exagerado o melodramático, esa es la palabra correcta para describir el trato que reciben nuestros atletas en el actual sistema que se encuentran: injusto.

Antes de adentrarme en el asunto quisiera dejar mi punto de vista lo suficientemente claro: los atletas que nos representan a nivel internacional no son solo jugadores de beisbol, voleibol, atletismo, ajedrez o cualquiera que sea el deporte, no, ellos son nuestra mejor imagen presentada al mundo, son una metáfora de la fortaleza y capacidad de nuestra gente, son el orgullo de 12 millones de gargantas, ojos y corazones, son el anhelo de pequeños soñadores, son el ejemplo a seguir para un pueblo en sus esperanzas y para el mundo entero en la victoria, son ante los ojos de todos: CUBA.

Es por eso que considero a estos embajadores de la patria con todo el derecho a recibir un trato en congruencia con sus aportes a nuestro orgullo nacional. ¿Cuántas alegrías no nos ha dado el beisbol por ejemplo? ¿Cuántos héroes vestidos de rojo y blanco no nos han hecho gritar y reír al borde de las lágrimas con un batazo o una jugada decisiva? Pierdo la cuenta… y sin embargo, no lo olvido.

¿Por qué entonces se les trata con tal desprecio? ¿Por qué entonces se les obliga a coartar su futuro, a ser quienes no son, a decir lo que no sienten so pena de anonimato?

No puede ser que un jugador destacado de nuestras series nacionales viva en condiciones precarias, prácticamente tercer mundistas, pudiendo ganar millones a unas cuantas millas de distancia, no puede ser que tu carrera como profesional sea el resultado, no del sacrificio personal y el talento deportivo sino de tus convicciones ideológicas y las reiteradas muestras de idolatría que seas capaz de profesar, convertimos a nuestros héroes en hipócritas por obligación, en maestros de la actuación que no hacen otra cosa que buscar el momento oportuno para liberarse en busca de nuevos horizontes y un futuro más digno, lamentablemente en ocasiones a costo de la vida misma.

Es por eso que el llegar al equipo nacional se convierte ya al presente en una meta más de fines personales que en motivo de orgullo y patriotismo. Los dinosaurios de la comisión nacional, el INDER y la madre de los tomates lo saben perfectamente y por supuesto la solución inmediata que han encontrado es crear un nuevo perfil para ingresar al equipo Cuba, el talento y las estadísticas ya se han convertido en aspectos secundarios, importantes pero secundarios, lo primero es evitar la “humillación” y seguir tapando el sol con un dedo, solo que cuando el sol vale más de 30 millones cuesta un poquito más de trabajo.

Estos muchachos necesitan y merecen ser incentivados y remunerados justamente por lo que hacen, no es un miserable lada a los más destacados, ni un viajecito a Holanda a los menos riesgosos de deserción, ni un espejito español lo que se han ganado, no, es el derecho a llevar una carrera sin preocupaciones de otra índole, sin tener que pensar en el desayuno de mañana o en el agua con azúcar para el hijo de 8 años que ya no le toca leche,  es ser reconocido tanto en presente como en pasado, es ser respetado con el correr de los años y ser tratado dignamente por todos aquellos aportes que han quedado en nuestra historia deportiva, es ser escuchado pese a las decisiones contrarias y tener la libertad de llevar el futuro a donde dicte la conciencia o las ambiciones, es tener en el ámbito profesional lo que no debe faltar en ninguna otra faceta de la vida de un ser humano: libertad.

¿Cuántas glorias de nuestra historia deportiva no tienen hoy ni donde caerse muertos? Tanto que nos dieron y ahora…en el olvido, cual fantasmas como partes del montón.

Hablando de fantasmas, que decir de aquellos que tomaron la decisión de jugar afuera luego de pasar por nuestras series nacionales. De repente son borrados de nuestra historia cual criminales inmerecedores del más mínimo reconocimiento, mágicamente se desvanecen sus recuerdos, sus hazañas, sus innegables estadísticas…bueno, por suerte se desvanecen de donde menos importa pues en las mentes de los cubanos no existe manera de borrar lo pasado, de criticar lo admirado o de callar lo gritado.

Por todo lo dicho es que cada vez admiro y respeto más a mis jugadores, a ellos y pon encima del resto pues lo que han de sufrir y aguantar no tiene paralelo en el mundo real, ¡y si, aun así…SON CAMPEONES!

Escrito por: Alfredo Vazquez.

~ by eneascod on 24 May, 2010.

2 Responses to “El pelotero cubano.”

  1. Y podemos sumar a tu articulo casos como el de Anglada que no solo tuvo que aguantar un injusto retiro y posterior encarcelamiento sino que ademas aun continua aportando calidad y categoria al beisbol nacional e internacional y sabra Dios en que condiciones se encuentra ahora mismo su casa,familia y su persona; estando casi seguro de que con todo y esto, el sigue sin ser remunerado como debe.

  2. Ah!!! Se me olvidaba, lo mas seguro es que si paguen bien por sus servicios, solo que no a el sino a la aclamada Comision, al INDER o a la madre de los tomates.

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