Equipo Cuba y los directores clones.

Por: Alfredo Vazquez.

En ocasiones se me nubla el sentido común y caigo en las habituales discusiones sobre la eficacia o no de los distintos directores que ha tenido el equipo Cuba en los últimos años y sobre quién sería el más idóneo para dicha función dado sus resultados en la Serie Nacional o sus características como director.

Esas discusiones son ilógicas, vacías y carentes de cualquier sentido. Nuestro equipo nacional no es seleccionado ni dirigido por un grupo de profesionales que se basa en conocimientos y experiencias sino por una sarta de incapaces , expertos en obstaculizar funciones exclusivas de un director, y que están más pendiente de que el televidente no vea anuncios publicitarios en los juegos internacionales y que los peloteros no hablen ni fraternicen con nadie, que de la verdadera razón  de su supuesto trabajo.

Es que no importa las características que tengan nuestros managers ni que tan diferente sean unos de otros, ya se trate de Anglada, Pacheco o Lombillo, somos testigos de un fenómeno que resulta tan obvio como absurdo: directores clones; y no creo que sea por falta de conocimientos tecnicos ni mucho menos, de hecho los ya mencionados de seguro tienen las mejores condiciones para el puesto pudiendo llevar a cabo una labor superlativa pero la libertad de acción que no poseen nunca nos dejara saberlo o mejor dicho nunca nos dejara apreciarlo con el equipo nacional pues sobradas veces hemos visto de lo que son capaces en nuestro torneo nacional e incluso dirigiendo fuera de Cuba con excelentes resultados y pocos recursos como el caso Anglada en Panamá al comando de Bocas del Toro.

Sin embargo nuestros managers todos toman las mismas erradas decisiones, todos ponen la misma alineación pese a las estadísticas, el clamor del público e el sentido común, todos supuestamente escogen a los mismos peloteros año tras año mientras otros tantos se añejan en el anonimato aun haciendo el grado con creces. ¿Será que todos piensan igual? No, yo considero que este fenómeno se da porque en el equipo Cuba no existe tal cosa como un director.

Los directores del equipo Cuba son sencillamente figuras decorativas carentes de autoridad y poder de decisión, los jugadores seleccionados lo son de antemano e independientemente de sus resultados, de vez en cuando se arriesgan con figuras demasiado obvias y necesarias como para ignorarlas y se llevan chascos al estilo Chapman.

Créanme que sueño con ver a un equipo Cuba con los hombres que se lo han ganado y los directores poniendo en práctica su conocimiento sobre el terreno con el único objetivo lógico que debe tener un equipo deportivo: la victoria. Imagínense un Alexander guerrero (19 HR., 343 AVE, 87 CI) en el campo corto en lugar de… ¿Cómo se llama?…si ese mismo, un Peraza de cuarto bate titular, un Alarcón como receptor con 26 cuadrangulares y average por encima de 300 con un 981 a la defensa y así sucesivamente pues si sigo no acabo y un director con libertad para tomar decisiones sin miedo a las represalias, que siente a quien tenga que sentar y cambie a quien tenga que cambiar, que no repare en “hijito de papa” ni en el médico del equipo, de lo contrario lo que debe ser un trabajo profesional, sistemático y organizado se transforma en caos y finalmente la responsabilidad del fracaso recae de forma imjusta sobre los menos culpables: los directores clones, que sirven de pantalla a aquellos incapaces que velan por cualquier cosa menos por el deporte y que se amparan cobardemente en el anonimato y la ignorancia del pueblo.

~ by eneascod on 17 May, 2010.

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