El “Show Man” de la pelota cubana (Parte II).

Marzo 25, 2010

Víctor Mesa fue uno de los baluartes ofensivos de la victoria cubana en el Preolímpico celebrado en Edmonton en 1995. Su último evento con el Team Cuba, cosa que nadie sospechaba, fue en la Intercontinental efectuada en Noviembre en La Habana. Allí su acostumbrado juego alegre y oportuna ofensiva coadyuvó al triunfo criollo, que no fue fácil, pues el equipo no mostró la gran calidad acostumbrada. Se rumoró que fue en parte por divergencias entre los peloteros y la dirección deportiva motivado por reclamos de mejoras en la estimulación material, aspecto en el que Víctor llevó la voz cantante al frente de sus compañeros. Eso le costó caro en el futuro inmediato. Pude ver como en el juego final discutió con altos dirigentes deportivos que estaban detrás de home y uno de ellos lo amenazó o sentenció con el dedo índice. Sus días en la pelota nacional estaban contados.

En la temporada 95-96 acabó con el bate en sus manos. En la Nacional disparó 17 jonrones para empatar su mejor marca personal y terminó entre los primeros bateadores. También superó su mejor registro en el capítulo de las impulsadas. En la I Copa Revolución promedió por única vez en su carrera un average superior a los .400, lo que le permitió mantenerse al frente de los bateadores varias semanas y discutir el champion bate hasta las postrimerías del campeonato. No estuvo en los tres partidos finales porque sus divergencias con directivos del deporte se agravaron al comunicársele que no sería llamado a la Preselección Nacional de la que saldría el equipo para la Olimpiada del Centenario en Atlanta. Víctor fue el mejor center field de la temporada, tuvo récord personal en average, jonrones e impulsadas, pues impulsó por primera vez más de 100 carreras. En el último partido de su carrera superó la legendaria marca de por vida en carreras anotadas en poder de Antonio Muñoz. Suerte que aunque sea se pudo llevar ese récord, unido al que ostentaba en bases robadas con 588 y en flys de sacrificio con 76.

Digo esto, porque no bastó que injustamente fuera sacado del equipo Cuba. También fue separado para siempre de la pelota nacional. Le propusieron jugar en Japón, pero con la prohibición de seguir jugando en nuestros clásicos. Víctor, se fue triste e indignado para Japón donde acabó al bate, en los robos de bases y en el center field. Cuando regresó intentó de forma denodada, pero infructuosa, que lo dejaran jugar. Todo fue en vano, estaba en presencia de un gran muro imposible de franquear. Así dijo adiós del béisbol activo de una forma absurda, injusta, inesperada y prematura. Él no podía entender que no podría jugar más en Cuba, patria a la que le dio todo, en donde se plantea que la pelota es libre y el deporte derecho del pueblo. Llegaron a decirle que era para darle paso a los jóvenes, igual argumento utilizado para sacarlo de la Selección Nacional y que no importaban los records personales. Al parecer el certificado de nacimiento importa más que batazos y buenas jugadas, tenga la edad que tenga. En su provincia nadie podía sentarlo y le podía dar paso a algún joven poco a poco para así dedicarse ayudar a su equipo provincial y elevar mucho más sus impresionantes guarismos.
En ese momento La Explosión Naranja, además de los tres departamentos que encabezaba, amenazaba con romper -algunos en pocos juegos- varios récords muy importantes. Era el sexto en juegos jugados a 222 de Fernando Sánchez -primero en la lista-, quinto en comparecencias a 685 del líder Antonio Muñoz, cuarto en veces al bate a 694 de la primacía de Sergio Quesada, innings jugados a 841,1 del propio Quesada y carreras impulsadas a 233 del puntero Muñoz. En el capítulo del total de bases recorridas con sus batazos era el tercero separado a 136 del Gigante del Escambray y a 89 de Fernando respectivamente. En los imparables estaba a solo 3 de Wilfredo y a 44 de Fernando. Era el segundo en dobles, solo le separaban 4 para empatar con los 355 del recordista Antonio Muñoz. En extrabases conectados con 670 era el segundo, aventajado por 100 más del Gigante. Ahora dejemos que siga narrando su historia atlética el show man de la pelota cubana: Víctor Mesa Martínez, La Explosión Naranja.

Fernando Rodríguez Alvarez , Ciudad Habana, 1 de octubre del 2009.

Entrevista.

FRA: ¿Quién te ayudó más en esas primeras series, tanto entrenadores como peloteros?

VM: Muchos me ayudaron, pero no era fácil y tampoco ayudaban las malas condiciones. Bueno, solo batee para .238.

FRA: Sí, pero fuiste regular.

VM:Fui regular todo el tiempo y llegaron a ponerme de cuarto bate hasta que luego fui pasado a otros turnos de menos responsabilidad, pero eso quiere decir que habían expectativas muy altas conmigo, pero no pude satisfacer a Eduardo Martin que era nuestro manager.

FRA: Pero fuiste a la Selectiva de esa temporada aunque no jugaste regular.

VM: Fui a esa Selectiva por las condiciones que tenía, me veían como un pelotero de muchas perspectivas y no defraudé porque después se vieron los frutos y no muy tarde.

FRA: Eso mismo te iba a decir porque ya en tu siguiente Nacional estuviste entre los primeros bateadores, líder en bases robadas y jardinero del Todos Estrellas. ¿A qué se debió ese salto tan grande en tu rendimiento de una temporada a otra?

VM: Se debió primero que todo a que yo quería ser como Montejo y deseaba llegar a la cúspide, defender los colores patrios. También tenía muchas necesidades familiares, mi madre que tenía problemas. Éramos tres hermanos, era el único varón, y mi mama, que no podía sola. Quiere decir que había que luchar, yo tenía que abrirme paso, luchar fuerte por lograr los objetivos que logramos. Siempre que corría y entrenaba fuerte recordaba que tenía que salir de esos lugares y problemas en que estábamos y lo logramos.

FRA: ¿Hay algún pelotero en tu familia, te viene de alguien lo de tu amor a la pelota?

VM: Sí, hubo sus peloteros, pero no fueron estrellas, aunque si llegaron a jugar en Provinciales. Por ahí me entro el amor a la pelota porque siempre se hablaba mucho de pelota en casa de mi abuela, Caridad Martínez, y estaba Heleodoro Borges que había sido pelotero profesional con el Cienfuegos y luego manager en esos años que te hablo. Entonces, estaba rodeado de ese ambiente, lo oía todo y recuerdo que después salía a la calle con mi guantecito a jugar.

FRA: Estuviste internado en un Centro de Reeducación de Menores en Santa Clara. ¿Perdiste mucho tiempo de la práctica beisbolera en el tiempo que estuviste allí?

VM: No, porque ahí nada más que estuve una semana, aunque estuve un mes antes durante el proceso legal porque por poco mato a dos individuos producto de una bronca tumultuaria. Eso fue en casa de una familia en Sagua que la hija cumplía quince y estábamos cuatro o cinco amigos de Sitiecito como Nardo, Elías, “El Niño”, Ramón y yo. Tuvimos problemas con esos tipos que habían estado hasta presos. Nosotros no éramos mal chamacos, pero esos tipos en verdad lo eran y tuvimos que defendernos. Les cogimos la delantera y ellos que andaban con machetes fueron enfrentados por nosotros que nos armamos de palos, les caímos arriba y lo más importante, no corrimos, los mandamos para el hospital. Cuando eso yo estaba en la ESPA en Santa Clara y le había pedido permiso a Moré para ir a los quince y ahí se formo ese problema. Es ahí que sin yo tener antecedentes penales, ni haber nunca estado ni en una estación de policía me quisieron procesar e internar en una prisión de menores. Mi mamá si había tenido problemas de distinto tipo, pero yo nunca.

FRA: ¿Y por qué ocurrió esa situación?

VM: Porque no tenían por donde cogerme. Entonces, me les enfrenté en el juicio y los emplacé a que mostraran pruebas sobre otra acusación falsa que me hicieron. Quiere decir que en todos los momentos aquí se han inventado cosas y cuando aquello nadie me defendió ni hizo nada por evitarlo. El que me defendió fuera del juicio fue Arnaldo Milián Castro que sabía de mis condiciones y en una semana me saco de Menores. El se sentó frente a mí y me pregunto sobre cómo había sido el problema y cuando le explique me dijo: “¿Seguro que fue así?“. Cuando obtuvo mi rotunda respuesta hizo lo pertinente para liberarme.

FRA: ¿Ya él te conocía bien entonces?

VM: Ya yo jugaba en su equipo, Los Tigres de Milián. El me conocía bien, de mis perspectivas como jugador. El era un gran dirigente y le gustaba mucho la pelota. El contribuyo mucho en mi formación y me ayudaba, me aconsejaba a que me cuidara porque yo sería un atleta del alto rendimiento. Ahí fue cuando yo interactué por primera vez con dirigentes políticos de importancia del país.

FRA: El te llegó a ver en el estrellato porque murió en 1983.

VM: Si, aunque no lo vio todo, pero al menos vio mi ascenso y que yo seguía para arriba. Ese año 83 fue muy bueno, tuve un gran rendimiento hasta como tercer bate del equipo Cuba.

FRA: Cheíto y Muñoz me han hablado muy bien de él y cómo los ayudó y estimuló de muchas formas durante sus carreras deportivas.

VM: Es que esos dirigentes de antes eran unos caballones de verdad y mandaban, tenían autoridad y ayudaban a uno en la concreta. También te exigían, pero decidían cosas sin preguntar mucho y ahora se pregunta mucho antes de hacer algo, así es para todo. A él lo tengo como uno de los grandes dirigentes que ha tenido nuestro país, aparte de que personalmente lo quería mucho. Su esposa, la china, vive aquí, en La Habana.

FRA: ¿Ya en Series Nacionales quienes fueron los peloteros que más admiraste?

VM: Los que estuvieron conmigo. Te puedo mencionar a Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz, Cheíto Rodríguez, Lázaro Pérez, Alberto Martínez, Alejo O’Reilly, Alfonsito Martínez y Lourdes Gourriel, que a su vez eran con los que más me llevaba.

FRA: ¿Quién fue el pitcher más difícil para ti?

VM: Julio Romero, que aunque le logré batear hasta jonrón, era el más difícil, pues me pitcheaba por los tres ángulos.

FRA: ¿Y el lanzador que más fácil le bateaste?

VM: El pitcher fácil no existe. Fácil no tengo ninguno en particular, difícil sí, eso no existía cuando aquello. Había veces en que encendía a un pitcher y otro día le bateaba de 4-0.

FRA: ¿E internacionalmente cuál te impresionó más o resultó más difícil?

VM: Los americanos, Chris Carpenter, Greg Olson, Jim Abbot. Si te puedo decir que ellos enfrentaron a nuestro equipo que era tremendo donde habían magníficos bateadores y amigos, personas, como Lázaro Vargas, Antonio Pacheco, Orestes Kindelán, en aquellos momentos era una cosa, ahora es otra. Todos ellos eran caballones de verdad, pero ahora no es como antes, ya no es igual y algunos de ellos no son iguales ya, ni nuestras relaciones tampoco. Cada cual ha cogido su camino y lo que no existió cuando estábamos juntos ha existido ahora que estamos retirados y separados. Es así… por boberías que tú sabes que suceden… (Se lamenta)…pero seguimos hablando de los pitchers. En cuanto a eso te puedo decir que el más difícil para mí era Carpenter con ese tremendo curvón del carajo que se te metía adentro, aunque eran mejores Olson, Mc Donald, pero Carpenter era bien difícil. Mira, Jim Abbot era otro difícil de batear con su impedimento físico incluso, de que le faltaba parte de un brazo.

FRA: Pero a Carpenter le diste un buen hit en el juego final de los Panamericanos de Indianápolis.

VM: Si, pero no fue tan bueno, fue un jilito por arriba de primera.

FFRA: Recuerdo que Abbot te sacó en primera base después que le tocaste la bola en el Tope.

VM: Si, eso fue aquí, en el Latino.

FRA: ¿Pineda fue el director con el que te sentiste mejor?

VM: Creo que sí. Pineda era un manager muy capaz, aparte, ya te digo, era hombre, amigo…era un animal. También tuve muy buenas relaciones con otro que fue gran manager, sin embargo mucha gente no tiene ese criterio, te hablo de Servio Borges. Yo le caía bien a Servio, sí, pero rendí porque para caer bien hay que batear y hacer cosas. Te digo que no tuve problemas con él, al contrario.

FRA: Desde que surgiste fuiste buen bateador, pero muchos opinan que no un extraclase bateando, sin embargo después de tus diez primeras temporadas mejoraste mucho tu bateo, incluyendo la producción de extrabases, lo dicen los números y es algo no común porque a partir de los 30 años aquí los peloteros bajan su rendimiento. ¿Cuál fue tu secreto en convertirte mejor bateador con el paso de los años?

VM: Es verdad que tuve mejores resultados en la segunda etapa de mi carrera. Nada, es que yo en el beisbol siempre fui ambicioso, siempre quería más y más. En la pelota nunca me daba por vencido y a cada rato me acordaba de mi familia, de lo que tenían que hacer cuando yo no estaba, de que teníamos que salir de donde estábamos, de las condiciones existentes, de lo que tenía que lograr y de los resultados deportivos que me trazaba nacionalmente y en eventos internacionales, porque tenía que hacer el equipo Cuba y ser una gente conocida. Nunca me di por vencido, algo que se lo explicaba a algunos amigos míos y varios de ellos no entendían o no querían entender, se daban por vencidos, que le iba a hacer, yo si seguía por el camino que me había trazado, como hasta ahora.

FRA: Muchos no recuerdan que pasaste por todos los turnos al bate de un line-up, pues nacionalmente estuviste entre el primero y el cuarto y también fuiste sexto y séptimo en los inicios, mientras que internacionalmente estuviste en todo los turnos menos en el cuarto, ¿En cuál turno te sentiste más cómodo?

VM: El segundo y tercero eran los que más me gustaban. En el equipo Cuba jugué en esos turnos, aunque mucho en el primero y después también en el noveno.

FRA: Eso es un detalle interesante porque lo mismo tocabas la bola que dabas un jonrón a 400 pies y por eso podías desempeñarte en cualquier turno, algo que no podían hacer otros bateadores también muy completos.

VM: Tengo que reconocer que yo tocaba la bola y después daba un jonrón y otros no podían tocar bola, daban jonrones, pero no robaban bases y entonces no podían ser primer bate. Quiere decir que es verdad que tenia características peculiares, esas aptitudes no comunes que me dieron esa posibilidad y hacer cosas positivas que logré en el beisbol.

FRA: Háblame de la famosa controversia originada por la prensa y que prendió mucho entre la afición durante años, principalmente entre 1982 y 1985 sobre quien era más completo, Víctor Mesa o Luis Giraldo Casanova.

VM: Casanova y yo fuimos grandes amigos y actualmente somos amigos, es que Casanova es una gente que no se destiñe. Como pelotero no se destiñó y tampoco como persona, no como otros. Pero deportivamente Casanova era un fuera de liga chico. Yo lo que quería caerle atrás, era algo diferente. Lo que pasa es que hubo un resultado deportivo, sobre todo a partir de cuando discutí el liderato en jonrones con 17 en una Nacional con él y Cheíto que dieron 18 y eso me dio más auge ante todos. Pero que va, yo era el que le caía atrás a él, no él a mí, pues yo estaba a la saga en cuanto a los resultados deportivos porque los suyos eran superiores, el estaba más adelante. La gente me comparaba y yo me alegraba, pero Casanova fue y es un fuera de serie en todo. Fíjate si es un fuera de serie en todo, más aún en lo personal, que por ser así tan fuera de serie y no preocuparse por nada es que no tiene nada.

FRA: Pero en el caso de Casanova duró menos de lo que pudo haber jugado, o al menos en el estrellato, pues en sus últimas temporadas ya no era el mismo, había perdido condiciones.

VM: Unos duran más que otros, eso es como en todo. El que más piense, se dedique, más quiera mantenerse, más dura en el alto rendimiento. Pero de Casanova te digo todos los criterios positivos porque fue hermano, hombre, amigo y algo muy peculiar: lo sigue siendo.

FRA: ¿Cuáles han sido los peloteros más completos de Series Nacionales?

VM: Eso no tiene discusión: Casanova que fue un fuera de serie. Después vino Omar Linares que también tuvo unas condiciones excepcionales Linares era un peloterazo, aunque había momentos que había que empujarlo un poquito por su carácter que era bastante noble. Me acuerdo que hubo veces en que le decía: “No, hay que irle para arriba al chino ese y partirle los pies en la base” y él lo hacía, pero si no se lo decía no lo haría nunca. El quería jugar demasiado pasivo, muy limpio y no podía ser así siempre, yo le decía: “Limpio no se puede jugar aquí, si no le vas para arriba al chino ese y rompes el doble play no ganaremos y no es lo mismo tener el segundo o tercer lugar que el titulo y hay que ir como sea con la medalla de oro para Cuba.” Así lográbamos la victoria, en colectivo, ahí nadie se ponía bravo. Cuando estábamos juntos éramos uno. Después que nos retiramos y cada uno ha seguido por su lado es que ha sido distinto.

FRA: ¿No te incluyes dentro de los más completos, como te caracterizarías como pelotero?

VM: No, esos son los más completos, yo solo estoy en el grupo de los buenos. Me puedes poner en el grupo de los diez mejores.

FRA: A pesar de que no fuiste el típico jonronero disparaste casi 300 y hubo series que discutiste ese liderato. Pero había temporadas que parecía que no querías dar jonrones, sino subir average y dedicarte a robar bases y anotar carreras, no jugar al batazo que fue la época del aluminio que te tocó jugar, sino a brindar el espectáculo que tanto nos hiciste disfrutar. ¿Eso fue así?

VM: En cuanto a los jonrones te puedo decir que eran metas que me trazaba y adonde quería llegar. Si no di 300 jonrones es porque me tumbaron la meta esa al retirarme obligatoriamente esta gente con la locura esa. Pero uno siempre que se para en home quiere dar jonrón, lo que no puede. Esas series en que daba más de 15 jonrones es porque estos salían, hay momentos que la bola sale para arriba y otras alineada o de rolling. Nunca entrené especialmente para dar más o menos jonrones en determinadas series, solo que hay series buenas, regulares y aceptables porque yo no catalogo nunca una serie mala porque uno que se dedica tanto al deporte no puede decir que una es mala, sino bastante aceptable y después vendrán mejores.

FRA: ¿Tus momentos más felices y los más tristes?

VM: Tuve muchos felices, mucho más que los tristes. De los felices te puedo mencionar el champion bate olímpico, champion bate en el Mundial de 1984 y varios lideratos individuales más que tuve en ese evento y, por supuesto, haber obtenido el título mundial porque nos interesaba más las medallas de oro que los resultados individuales. No vayas a pensar que estoy hablando para acercarme a la política, a hacerme porque me estás haciendo esta entrevista, pero es verdad que jugábamos con el corazón para darle la medalla de oro a Cuba, a nuestro pueblo y después los resultados individuales que eran secundarios. Trabajábamos para eso y disfrutábamos que el pueblo se sintiera complacido. Eso lo digo por si alguien lo duda porque a veces quieren pensar que uno es de traje y corbata o de la high life, que me los pongo pero en su momento. Claro que me gusta las fiestas, todo lo bueno, como les gusta a todos, a ellos, pero algunos de ellos se esconden y yo no me escondo para hacer nada. Les gusta el whisky y todo lo bueno, pero lo quieren ocultar, porque todos ellos toman whisky.
Los momentos más tristes fue cuando me retiraron, fue algo de ahora para ahorita. Parece que alguien se encarnó en eso de retirarnos obligados y estaba en tremendas condiciones porque inmediatamente jugué cuatro temporadas en Japón donde acabé en esa Liga amateur. Casualmente fueron buscándome de la Liga de China Taipei para jugar profesional y envié mi nombre aquí para eso y no me dejaron tampoco. No te creas, a mí me han costado trabajo las cosas, a otros les ha sido más fácil, pero a mí la pelea y todo se me ha hecho más difícil, contrario a lo que la gente cree. Parece que le caigo un poco más mal a algunos dirigentes que otros atletas. Eso fue así, sobre todo en aquella época, aunque me quedan algunos de esos años que todavía están a pesar de que tienen bastantes años de edad y siguen ahí. No sé por qué ese malestar conmigo cuando lo único que he hecho es dedicarme al deporte y hacer cosas buenas. Parece que creen que uno hace cosas malas, pero nadie ha podido todavía presentar nada contra mí como prueba, quiere decir que soy inocente.

FRA: Aunque en tu época de jugador me imagino que se podía seguir menos la pelota internacional, por ejemplo las Grandes Ligas, pienso que tuviste referencia de ese beisbol, ¿Hubo algún pelotero en particular que admiraras?

VM: Me gustaba Rickey Henderson por ser robador de bases porque eso era lo que más me gustaba: batear y robar bases. Por ejemplo, recuerdo que una vez en un juego en el Latino batee solo de 5-1, pero me robé 4 bases y una de ellas decidió el juego. Cuando salí después del juego la gente me decía: ”¡Acabaste!” Mentira, no acabé nada, pues di un solo hit entre primera segunda, lo otro fue una base por bolas y un deadball, porque ya cuando eso había aprendido a coger bases y pelotazos para después robar. Es decir no había acabado pero en la mente de la gente parecía que había hecho mucho con las bases robadas.

FRA: Si, pero decidiste el juego y recuerdo que fue con tu primer robo de home. .

VM: Ah, es verdad que lo decidí, pero no acabé porque acabar era cuando yo bateaba de 4-4, pero bueno, la gente pensaba así en esos casos como el que te comento. Por esas cosas era que robar bases era lo que más me gustaba. También hacer buenas atrapadas, sacar out a un hombre en home en un momento determinado.

FRA: Eso es otra cosa porque algunos que no tenías buen brazo y no era así.

VM: Yo me defendía, era un jugador que tenia de todo un poquito.

FRA: Creo recordar que en algún momento tuviste problemas con el brazo, aunque al final de tu carrera lo tenías muy bien ¿No fue así?

VM: Tuve problemas con el brazo, pero no porque se me lesionara el brazo propiamente sino que tuve problemas en el hombro por un batazo que tuve que darle a un tipo por falta de respeto y fresco, de los que hay en la calle y se me montó el hombro hasta que después se me compuso. Esos frescos de la calle no se pueden comportar impunemente, a querer decirte groserías o lo que se les antoje y no es así. El que venga con educación le respondo con buenos modales, quien venga con frescura le respondo como se merece.

FRA: ¿Te gustaba otra posición además de los jardines, por ejemplo la primera de acuerdo a tu estatura?

VM: No, solo el center field. Sé que pude jugar la primera por mi somatotipo. Antes por suerte se respetaba mucho la posición que preferías.

FRA: ¿Cuáles han sido en tu opinión los mejores pitchers de Series Nacionales?

VM: Los que tú conoces: Braudilio Vinent, Changa Mederos, que jugué contra él en sus últimos campeonatos…y los grandes que han estado mucho tiempo en el equipo Cuba.

FRA: ¿En qué momento te sentiste en una forma optima, esa que no alcanzaste ni antes ni después?

VM: Yo cogí más confianza a partir del año 83, después de eso sentí que era un tren, que no me aguantaba nadie. Así fue a partir de ese momento en casi todos los años siguientes. Yo jugaba fuerte desde el 77, pero después del 83 percibí que estaba insuperable, ya yo jugaba con la pelota, se me hacia todo fácil, no veía cosas difíciles.

FRA: ¿Talla y peso ideal?

VM: 1.82 y en 86 kilogramos era donde mejor me sentí en la mayor parte de mi carrera.

FRA: ¿Los mejores jonroneros de Cuba?

VM: Cheíto, Muñoz, Kindelán, todos los que están entre los primeros en las estadísticas de por vida. Mira, Pacheco es otro que está entre los más completos y en lo personal también, aunque ya no es el mismo Pacheco de cuando jugábamos antes, no se comporto igual. Éramos muy amigos en el equipo Cuba, pero se convirtió en otra persona.

Fuente: http://www.baseballdecuba.com (Fernando Rodríguez)

~ by eneascod on 26 March, 2010.

One Response to “El “Show Man” de la pelota cubana (Parte II).”

  1. Este hombre fuen un grande de nuestra pelota, y la forma en que lo trataron fue no solo injusta y absurda sino un palido ejemplo de lo que experimentan muchas de las figuras actuales.

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