Profeta en su propia tierra.

Después de leer varias opiniones por la web y de escuchar en reiteradas ocasiones a través de los años a mis compatriotas, llámense narradores deportivos, periodistas o simplemente comunes aficionados al beisbol, me quedo atónito al ser testigo de la poca credibilidad y falta de confianza que se tiene en nuestro beisbol a pesar de los tantos logros que ha conseguido inquebrantablemente a lo largo de su historia que ya data de mucho mas de cien años. Escucho y leo hasta el cansancio palabras con dejos de idolatría hacia el beisbol de las grandes ligas u otros países de igual tradición en el deporte de las bolas y los strikes.

En nada dejo de reconocer yo la gran calidad que tiene este deporte por ejemplo en la MLB, o en República Dominicana, hermano país con jugadores de trayectoria y resultados poco comparables, pero de ahí a desmeritar a nuestra selección nacional en una escala comparativa con estos, va un buen tramo. Señores, les habla un aficionado que ve beisbol de las grandes ligas, de la liga mexicana en ocasiones e incluso de la liga panameña pues es el país donde resido y les puedo decir con total conocimiento de causa: Cuba tiene equipo en su serie nacional para ganarle a cualquier rival que se le ponga por delante.

Todavía recuerdo hace unos años atrás, que se decía por todos lados (tristemente también en mi propio país) que a la llegada de los profesionales se le acabaría la cadena de victorias arrolladora a la mayor de las Antillas y contra todo pronóstico nuestros grandes siguieron imponiéndose en cuanto torneo se celebraba, si, Cuba seguía siendo el equipo a vencer en el beisbol a nivel mundial y mientras los profesionales inmersos en su danza parecían jugar en otra galaxia dentro de la cual nosotros jamás tendríamos cabida por nuestra supuesta inferioridad, llego el I Clásico mundial. Envueltos en matices políticos y en interrogantes mayúsculas marcharon nuestros gladiadores hacia arenas desconocidas e incluso en parte mitificadas por ellos mismos pues lamentablemente ni siquiera estos a veces escapan a la falsa idealización del “profesionalismo” y digo falsa no porque sea algo negativo ni mucho menos sino porque nosotros, los cubanos, le damos el calificativo inherente de superioridad. Pero es que cuando a uno se le niega el conocimiento de algo se tiende a la idealización, basta con prohibirle a un niño tocar un objeto para que este sienta el impulso incontrolable de hacerlo. Claro señores, y es que la mayoría a los que escucho hablar tan apasionadamente sobre los “profesionales” en su vida han visto tres partidos de la MLB. Por suerte yo al encontrarme fuera de mi Cuba he podido comparar de forma objetiva nuestro beisbol con el resto, y póngale el nombre que quiera pero la pelota cubana tiene para darle cátedra a cualquiera, si, leyó bien: a cualquiera. Sé que a muchos les sonare fanático acérrimo y subjetivo en mis comentarios pero… ¿que más necesitan? no enumerare los mundiales, panamericanos, olimpiadas, copas intercontinentales, topes, ni siquiera el conocido resultado del primer clásico, ya ustedes saben de sobra los logros de nuestro beisbol, así que pregunto nuevamente: ¿que más necesitan?

Yo no sé si Cuba llegue a ganar el próximo gran evento internacional, es más, no se siquiera si lleve un equipo realmente competitivo, pues que tengamos a los jugadores en nuestro país con potencial para ganar dicho evento no significa precisamente que los llevemos…¡pero qué digo…craso error! corrijo: no significa precisamente que la comisión nacional los lleve, olvidaba que nosotros: los fanáticos del beisbol, nosotros: los genéticamente peloteros por excelencia, nosotros: los que respiramos estadio y corneta, nosotros: los que a pesar de las dificultades por las que atravesemos como pueblo, como seres humanos, como hombres, como cubanos, no dejamos de amar y sudar esa camiseta roja de cuatro letras  aunque no la llevemos puesta, nosotros…no tenemos el privilegio de ver a nuestros verdaderos jugadores representar su bandera… bandera que cuando se refiere a beisbol, aunque muchos no lo sepan, impone respeto y quita sombreros, más bien tenemos impávidos e impotentes que aceptar las desacertadas decisiones que otros, en aras de cualquier cosa, menos del deporte y nuestra dignidad deportiva, toman descaradamente cual niños tuvieran al frente.

Curiosamente me he salido del tema sin apenas darme cuenta, pero es que imposible resulta inmiscuirse en pronósticos y lanzar resultados al viento sin mencionar la triste realidad por la que atraviesa nuestro pasatiempo nacional o mejor dicho: nuestra religión nacional. Realmente deseo que mi país gane, ya sea que se lleve a Paret de un brazo enyesado, pestano…qué bueno…para que decir mas…Pestano, e Higinio como abridor principal o a los que realmente se lo merecen, yo solo quiero que mi bandera (mi bandera) se levante por encima de cualquier hasta cuando de beisbol se trata. El que siendo cubano desee otra cosa, grande le queda el gentilicio.

Escrito por: Alfredo Vázquez.

~ by eneascod on 24 March, 2010.

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