La necesidad de la crítica.

Mientras no tengamos la capacidad (o tal vez sea “la libertad”) para ser más autocríticos y así poder generar debates y opiniones encontradas fruto de las críticas constructivas y los diferentes puntos de vista, no podremos ver a claras luces nuestros errores más obvios.

La falta de controversia sana y discrepancia lógica sobre las decisiones y actitudes de nuestros dirigentes deportivos y jugadores, nos restan la posibilidad de enriquecernos producto de la diversidad de ideas.

Señores, es que en nuestro beisbol en lugar de existir diferentes planteamientos u opiniones encontradas que aporten pluralidad de enfoques, encontramos una sarta de “guatacones” (disculpen pero no hallé adjetivo más apropiado) que no hacen más que justificar lo injustificable. Si se idolatra al Yuli y falla a la hora buena para doble play ya escucharemos a Héctor decir: “¡¡Que duro le dio a la pelota!!” o si Paret comete un error, se adjudica al batazo que iba “demasiado rápido, de frente pero muy rápido”, y así sucesivamente encontraremos las super-anecdotas sobre Pestano etc etc. Jamás he escuchado a un locutor de estos emitir un criterio discrepante con los de la comisión nacional o cuestionar la inclusión de un atleta por encima de otro, contrario a esto lo único que tratan de hacer es solapar, de forma burda e irrespetuosa para con el pueblo, las atorrancias y desaciertos de nuestros directivos.

Adicional a esto, no son para nada profesionales en sus análisis y siempre el velo de la política empaña cualquier vestigio de objetividad que pudieran tener en el ámbito deportivo.
Pero lamentablemente este problema no se circunscribe solo a nuestros locutores y periodistas, es una lacra venenosa que corrompe toda nuestra infraestructura institucional producto de…bueno…producto de tantas cosas. Es un mal que se extiende a todos los medios que pudieran ser generadores de divergencias positivas en favor de un criterio más amplio sobre nuestra realidad actual en el beisbol. Nunca he leído un artículo deportivo que critique las decisiones no asertivas de algún director nuestro, por el contrario, se desasen en halagos indiferentemente del resultado mientras dejamos escapar la posibilidad de aprender de nuestros errores. No se dan explicaciones claras y contundentes sobre las decisiones que se toman a nivel de nuestra selección nacional ni se emiten criterios con fundamento sobre las designaciones, sea de directivos o jugadores, sencillamente se nos imponen a huevos y nos lanzan un par de palabritas incoherentes disfrazadas de explicación.

Yo veo tanto pero tanto talento en nuestras series nacionales y a la vez pienso en los muchos otros talentos que habrán pero que no he tenido la posibilidad de ver, que me surge una pregunta: ¿No será todo esto a final de cuentas, simple y sencillamente, consecuencias de una burda mafia deportiva? Debo decir que me dejó un mal sabor el ver durante el segundo clasico a Gourriel padre, abrazando al doctor Castro con un dejo de agradecimiento luego del hit de Yuliesky, mmmm…no me gusto esa escena y me llevo a pensar de forma un tanto maliciosa, ¿podría ser que el ser “hijo de” forma parte del perfil para ser regular dentro del equipo Cuba y de igual forma que hubieran jugadores que independientemente de su rendimiento estuvieran vedados de antemano? Yo pienso y estoy casi seguro que es así. Esto señores, solo redunda en decisiones mal tomadas, pues se priorizan aspectos ajenos a la que debiera ser la meta común y se trabaja en pro de quedar bien con determinadas personas antes de con el pueblo de Cuba y el beisbol nacional. Aunado a este aspecto, no puedo dejar de mencionar la discrepancia emocional y psicológica que debe respirarse en el equipo pues seguro estoy que muchísimos jugadores no son ajenos a esta situación y más aun, la experimentan en carne propia.

Existen jugadores que apoyados en ese estatus preferencial (o sea rosca) se toman atribuciones que no le pertenecen y rompen peligrosamente con la dinámica de equipo, ejemplo: Pestano y Lazo tuvieron un ligero altercado durante el mismo segundo clásico por las gesticulaciones casi exigentes del villaclareño que trataba de sobresalir como “experimentado líder” ya que en el campo de juego dejó mucho que desear. Yo noté un extraño contraste en los rostros de nuestros jugadores en la banca durante dicho evento, tal vez pocos se fijaron en eso pero a mí me llamó mucho la atención, eso no me gusto, eso me entristeció.

Resumiendo, me parece que a nuestro beisbol le hace falta un aire fresco y renovador, con un tenor más crítico y una actitud más enfática. Que deje atrás el “fui” y se enfoque en el “soy”, que acepte sus debilidades y se ponga en posición de aprender y por favor…que se nutra de las divergencias propias de cuantos puntos de vista encontrados existan, recuerden: “Para lograr construir algo grande, primero habrá que destruir”.

Escrito por: Alfredo Vázquez

~ by eneascod on 24 March, 2010.

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